Bueno,este es uno de mis últimos trabajitos,ya ue tengo bastantes pero no acabados.Aun no tiene un título y por eso es que quiero que a medida que ustedes vayan leyendo el libro piensen en un título para mi obra.
Bueno,sólo espero que les guste y a disfrutar.
Prologo
Los ojos radiantes de Anne se maravillaban con el encanto de Randfield Park.
El ligero movimiento del carruaje la hizo despertar del maravilloso ensueño en el cual se encontraba.
La oscuridad se cernía sobre el condado de Kent y las luces de la maravillosa mansión isabelina iluminaban su rostro. Era el cumpleaños numero cincuenta de su tío el marqués de Hardwicke, y el parque del recinto estaba lleno de relucientes carruajes y grandes señores.
-Es una lastima que Lady Moore no esté presente esta noche- la voz de Lady Morrison la hizo suspirar- es mi única compañía durante estas fiestas.
-No te quejes querida- dijo Sir John- para eso está Lady Dobson y sus charlas sobre buenas costumbres en el salón del té, los sublimes consejos de ella te distraerán y despejaran tu mente.
-No te burles de mi John . Sabes que detesto a Lady Eleonora Dobson. Desde que enviudó no hace mas que hablar acerca del comportamiento indecoroso de la sociedad moderna.
Anne esbozó una pequeña sonrisa. Las típicas conversaciones sociales le causaban migraña . Si había algo que odiaba eran las cátedras de Lady Dobson. Recordó la última ves que estuvo con ella en una celebración. Todo había sido un desastre. Había tomado una cantidad indeterminada de whisky irlandés y la pobre viuda había comenzado a ver en el rostro del reverendo Duncan a su fallecido esposo Sir Thomas Dobson.
-Madre ¿ Lady Moore volverá pronto de Francia?
-No lo sé- dijo frunciendo el ceño- lo único que ansío es que vuelva y me cuente acerca de las maravillas de aquel país. HACE AÑOS QUE no lo visito.
-Ya llegará el momento en que podamos ir- dijo John con moderada paciencia- dejadme encontrar un marido acertado para Anne y luego nos podremos marchar durante algunas temporadas a París.
-Oh señor Morrison , es usted un ángel.
La joven miró por la ventana. El carruaje se había detenido. La puerta se abrió . Un paje la ayudo a descender .
La muchedumbre avanzaba hacia el interior de la gran mansión. De seguro la fiesta daría mucho que hablar durante semanas.
-Anne tu adelántate – dijo su madre- nosotros nos quedaremos saludando a Los duques de Hudson.
Asintió con la cabeza y se fue abriendo paso entre la muchedumbre. Luego de varios minutos en los que tubo que forcejear contra otras personas logró entrar al salón principal. El lujo de esa noche la dejó anonadada. Jamás había visto Randfield Park con tal elegancia. Los tonos dorados y blancos del salón iluminaban su rostro. El recinto se encontraba lleno de gente . Desde el banquero hasta algunos parlamentarios y ministros estaban presentes aquella noche.
Anne se puso de puntillas para tratar de divisar a su tío o a algún familiar. Por fin pudo ver la singular cabellera gris y abundante del marqués. Corrió por el salón hasta llegar donde se encontraba. El hombre conversaba con el reverendo Duncan ,que le hablaba de la bendición que era cumplir otro año mas de vida y con tan buen aspecto. El reverendo se detuvo y le indico con la mano a su sobrina.
-Anne!- dijo el hombre envolviendo con sus fuertes brazos a la joven- que gusto de tenerte en mi celebración.
Le tomó las manos y la observó con deleite.
-Veo que estas cada día mas bella querida. Cualquier hombre se moriría por ser vuestro esposo.
Las mejillas de ella se encendieron de inmediato. No estaba acostumbrada a recibir tales halagos. En su tranquila vida en la costa de Kent , solamente conversaba con algunas de sus mas cercanas amigas, las cuales se habían marchado esa primavera a Francia junto con sus familias. Ella era la única que se había rehusado a viajar , pese a las innumerables ofertas de Lady Moore de acompañarla en su travesía.
Anne Morrison , la hija única del futuro marqués de Hardwicke Sir John Morrison y de Lady Margaret Lawson, era una de las jóvenes mas ricas del condado y la mas tierna e inteligente. Su carácter sumiso la hacía parecer una criatura frágil e inocente. Contaba con solo dieciocho años de edad. Su estatura era pequeña y su cuerpo ya formado le daba un aspecto de toda una mujer. Sus caderas se movían con gracia al caminar. Su cabello rizado y negro siempre recogido con orquillas moldeaban su rostro a la perfección. Sus ojos negros y su piel blanca la hacían parecer un verdadero ángel. Aunque muy pocos lo notaran.
Jamás en su vida había recibido una propuesta de matrimonio o de compromiso. Tampoco se hacía muchas expectativas al respecto.
Tomó asiento al lado de su tío. Pasó sus pequeños dedos por los bordados de plata de su vestido color turquesa. Un mechón de su cabello calló sobre su rostro. Las mesas estaban ya todas ocupadas. Se veía gente por todas partes. El salón se quedó en silencio mientras su tío alzaba una copa y se dirigía a la multitud que se preparaba para escucharlo atentamente.
-Queridos amigos y amigas aquí presentes. Estoy muy agradecido de que estén acompañándome en mi cumpleaños numero cincuenta. Es un placer tenerlos en mi humilde morada- cuando dijo esto la gente rió- espero que disfruten toda lo noche de esta celebración. Las salas de juegos estarán abiertas para las damas y los caballeros, y los demás salones de baile también. Están todos en su casa.
Después de decir esto los criados comenzaron a servir en cada una de las mesas abundantes platos de comida. La cena fue satisfactoria y llena de rizas. Durante la cual cada cierto tiempo personas se acercaban a felicitar al Marqués.
La cena terminó y Anne se puso de pie y se dirigió al salón de baile del brazo de su tío.
-Ves a alguien que te guste?- le preguntó a su sobrina- si ves algo me avisas para presentártelo.
-Tío Benjamin ... no pretendo casarme aún – murmuro con paciencia renovada- el amor no es algo que esté hecho para mí.
Cuando dijo su tío sonrió.
-Hija, todos estamos hechos para amar. Solamente tienes que esperar a que llegue el hombre indicado. Y yo te ayudaré en eso.
Anne arqueó una ceja con diversión.
-Pretendes hacer que alguien se enamore de mí acaso?
-Por supuesto!- exclamó- que otra crees que iba a hacer? Ponerte en una feria y esperar a que otros se dignen a mirarte? Por supuesto que no. Antes hay que actuar.
Se detuvieron y observaron el baile. Numerosas parejas se movían al compás de la danza.
-Tío... –la voz de Sir John lo sobresaltó- Felicidades- dijo abrazándolo.
-Gracias querido ¿ cómo han estado tus negocios?
-Muy bien gracias... las inversiones han resultado ser todo un éxito ...
Anne decidió excusarse y salir del lugar. Se sentía demasiado ahogada.
-Por supuesto querida, pero no te demores porque la fiesta va a continuar.
-Claro.
Se encamino hacia los grandes jardines de Randfield .El aire acariciaba su rostro suavemente.
Caminó hasta adentrarse en el gran laberinto que separaba la casa de un pequeño bosque. Solamente la tenue luz de la luna iluminaba su camino.
Desde pequeña conocía como llegar hasta el bosque y salir de allí. No le temía a la oscuridad que habitaba en el lugar. Las risas y los gritos se detuvieron y se dio cuenta de que ya se había adentrado lo bastante en aquel lugar.
De pronto sintió unos pasos detrás de ella. Se giró violentamente pero no pudo ver a nadie. Sus latidos estaban acelerados y sintió que un escalofrío la recorría desde la punta de sus pies hasta fundirse como hielo en sus entrañas.
-¿Quién está allí?- exclamó con voz temblorosa- muéstrese.
No hubo respuesta. Decidió volver a la fiesta. Comenzó a caminar lo mas deprisa que pudo. Comenzó a correr desesperadamente. De pronto sintió que unas manos la tomaban y la arrojaban al suelo.
-Soltadme!- exclamó mientras trataba de zafarse de las manos del desconocido.
-Tranquila preciosa- la voz de él era por completo llena de deseo- tranquila y no te haré daño.
-Ayuda!!- gritó ella con desesperación- que alguien me ayu...
La mano del hombre se posó con furia sobre su boca mientras trataba de levantar el vestido de Anne.
No dejaba de mover sus piernas con desenfreno tratando de defenderse. La fuerza del sujeto era brutal y ya no podía luchar contra él.
De pronto el hombre voló por los aires. Vio una gran figura abalanzándose sobre el sujeto y golpeándolo con fuerza. Ella lo único que podía sentir eran los gritos del hombre y los puños del otro.
Sentía su cuerpo adolorido contra el duro y frío suelo de mármol.
Los ruidos se detuvieron.
-Por favor... quien sea que esté allí ayúdeme...- murmuró con suavidad y desesperación.
Sintió que alguien se acercaba a ella rápidamente. Miró la gran figura que se acercaba a ella. Sintió que unas enormes manos envolvían su cintura y la ponían de pie nuevamente.
-¿Estáis bien?- preguntó el hombre envolviéndola con su casaca.
Anne se sorprendió ante tal gesto.
-Si creo que solamente me doblé el tobillo al caer al piso... pero todo está bien- cuando dijo esto levantó la vista y pudo ver el rostro más masculino y frío que conocía. Los rasgos de su desconocido salvador eran asombrosamente viriles. Y más si estaban marcados por la luz de la Luna.
-Vamos señorita sujétese de mí yo la llevaré de vuelta a la fiesta. No debería haber estado sola y en este lugar- la voz de él era seria mientras la cargaba en brazos y caminaba a toda prisa por el laberinto- esto se presta para que cualquier clase de sucio depravado se aproveche de una dama indefensa.
Su mandíbula se tensaba. Sus labios eran gruesos y bien formados. Su nariz fina imponía su presencia . Sus ojos azules resplandecían entre unas pestañas muy gruesas y crespas.
Anne sintió que el hombre respiraba agitadamente. Se aferró al él con fuerza temiendo caer aunque en su interior sabía que tal sujeto jamás la dejaría caer.
De pronto pudo ver las luces de la mansión frente a ella. Sintió nuevamente el piso bajo sus pies. Le dolía el tobillo al caminar así es que tubo que posar su mano sobre el brazo que le ofrecía aquel hombre.
-Está bien desde aquí puedo caminar – murmuró con voz enérgica –muchas gracias señor- dijo volteándose con dificultad. Cuando lo hizo se quedó aún mas asombrada al ver el rostro ahora bien iluminado de su salvador. Era la persona mas bella que conocía y parecía un verdadero Dios de bronce.
-Yo le comunicaré a alguien de su incidente para que acudan a ayudarla- dijo haciendo una reverencia y caminando hacia la fiesta.
Anne se quedó sin aire observando como se alejaba. Era un verdadero gigante. Movió su cabeza tratando de despejarse y se encaminó cojeando hacia el interior de una de las estancias vacías del lugar.
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viernes, 18 de diciembre de 2009
Noche en Almack's
Novela romántica en español. Todo sobre éste género literario. Novedades, criticas, extractos y mucho más.
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